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viernes, septiembre 15

Tu idioma es de paletos.

 -Pero, vamos a ver tío ¿Qué necesidad tienes de hablar así, en un idioma que sólo entendéis cuatro gatos?

-Ya, pero es que esos cuatro gatos vivimos en la misma tierra. Además, es la primera lengua que oímos en casa, a nuestra madre, a nuestros abuelos, a los vecinos…   Es que os pensáis que lo hablamos para tocaros las narices.

-Sí, la verdad y porque sois un poco paletos. Si sales de ahí, no te va a valer para nada. ¿Te van a entender en Madrid, o en Londres…en París? No, ¿verdad?

-No, claro que no, y a un señor que venga de Brasil seguramente tampoco, pero para eso está lo de estudiar idiomas: yo hablo otras lenguas y cuando me sea preciso, las usaré.

-Joder, tío, pero es que es ridículo. A ver, ¿en cuantos países es oficial tu idioma?

-En uno.

-Lo dicho: ridículo. El español lo hablan seiscientos millones de personas y es oficial en docenas de países. O el inglés, mil y pico de millones y oficial también en medio mundo empezando por Estados Unidos.

-No me líes que Estados Unidos NO tiene idioma oficial. Lo consideran  discriminatorio. Cada estado regula ese tema y sólo la mitad lo ha hecho. Por otra parte, en Hawaï el inglés y el hawaiano son cooficiales, o en Dakota, que lo son el inglés y la lengua nativa de los Sioux.  Y además ¿qué más da cuantos habitantes hablen un idioma?  ¿Eso lo hace menos respetable?

-No, eso lo hace un idioma de juguete, o un dialecto, que es lo que es. Y no te salgas del argumento  ¿Cuántos sois?  ¡Si ni en vuestra propia tierra lo habla todo el mundo! Hay zonas enteras en que no lo habla nadie.

-Pues unos cuantos más de los que te imaginas. Varios millones. Y lo de esas zonas tiene su explicación en los movimientos migratorios, es lógico y habitual.

-Anda, vete a la mierda. Millones, dice.

-Pues sí, millones.  Es que os pensáis que sois el centro del universo, pero en Europa se hablan 84 lenguas. Y de esas, 24 son oficiales.

-Y el resto, de paletos, jajaja.  Anda, tío, no tengo ganas de discutir más, pero ya te digo que procures tener un buen nivel de esos otros idiomas, porque cuando salgas de ahí NO te va a entender ni Dios. Tu “lengua” no vale para nada fuera. Para nada.

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Bien, a todos os/nos puede parecer que esta conversación  habla del catalán, ¿verdad?  Claro, es que está llena de argumentos “cuñados” a tope: “si es que sois cuatro gatos” “fuera de Catalunya no os entiende nadie” “sólo es oficial en un país pequeño”

Pues no. Este diálogo podría referirse a varios países:

Bielorrusia (Belarús) con 9 millones de hablantes de bielorruso, oficial en un solo país.

Bulgaria, 10 millones de hablantes del Búlgaro, también oficial solo en un país.

Danés, solo 5 millones de personas hablan ese idioma. Dinamarca es el único país donde es oficial.

Eslovaco, con otros 5 millones de personas…

Esloveno, menos aún, oficial sólo en Eslovenia y con 2,2 millones de hablantes.

Finés, 5 millones de personas. Oficial sólo en Finlandia aunque se hable en zonas de Suecia y Noruega.

Gaélico irlandés. Oficial sólo en Irlanda y con apenas 350000 personas que lo utilizan.

El Letón y el Lituano, oficiales sólo en su país y con 2,5 millones y 4 millones de hablantes respectivamente.

Noruego, 5 millones de personas lo hablan en Noruega.

Y así podría seguir durante un buen rato y eso que SOLO he hablado de idiomas oficiales de países, he omitido aposta todos los cooficiales que son legión.

¿A que viene todo este rollo? Pues que me encantaría que ahora cualquiera de vosotros volviese a leer la conversación, pero en vez de pensar que se trata de un español y un catalán, vamos a leerla sabiendo que el primer personaje se llama August Larsson y es un señor sueco y el segundo se llama Erkki Lönghrot y es un señor finlandés.  O que el primero es un señor ruso y el segundo, un bielorruso intentando que el pez grande no se coma al pequeño.

En cualquiera de los casos, se da la circunstancia de que a todos ellos se les puede aplicar el argumento más cuñadísimo de todos, ese de “fuera de ahí tu idioma no sirve para nada”. No, el danés no sirve para nada, ni el finés, ni el bielorruso, ni el eslovaco, ni el corso, ni el catalán, ni el bretón, el gallego, el siciliano, el euskera, el sorabo, el sardo, el sami, el romaní, ni ninguna de las otras sesenta lenguas minoritarias y/o minorizadas sirve para absolutamente nada que no sea comunicarse con la gente de su entorno, con sus amigos, con su familia. Para vivir y aprender su cultura, sus costumbres, sus tradiciones, para leer, para escribir, para soñar, para crear…lo dicho, para nada.

Y a los que nos llamáis paletos, que os den mucho por ciento.

martes, julio 25

Tres cervezas

Luego decís que me lo tomo todo a coña, pero es que el mundo me pone a huevo algunas situaciones que sería pecado mortal reservármelas.

Esta mañana, serían las once y algo, estaba yo de pie en la acera esperando a que algún conductor se diese cuenta de que esas rayas blancas pintadas en el suelo son para priorizar el cruce a los peatones.

En un momento dado, oigo unas voces directamente detrás de mí; casi, casi en mi hombro izquierdo. Eran dos voces de mujer; por el timbre, seguramente no demasiado jóvenes.

-Mujer, no te enfades que no es para tanto, me he despistado con la hora, pero llegamos igual.

-Despistado no, eso es de las tres cervezas que te llevas ya bebidas hoy.

-Hija, y qué quieres, con la calor que hace... ¿Qué iba a tomar? ¿Un café con leche?

Ahí ya me puede la curiosidad y me giro a mirar olvidando si los coches se detienen o no.

Las dos señoras: metro y medio cada una, regordetas, recién salidas de la pelu y divinas de la muerte, vestidos coloridos y veraniegos que ya ha dicho una que hacía mucho calor. ¿Edad? Pues así a ojo, entre 85 y 90,  más lo segundo que lo primero.

Y ahora entiendo muchas cosas: yo, estresada, de mal humor mañanero, con los pelos como la Bruja Avería, vestida de oscuro y, ni de lejos tan divinísima como ellas. ¡Mañana desayuno cerveza!


No, no eran ellas pero podrían haberlo sido perfectamente.

martes, mayo 3

Defensa personal

Por si acaso la cosa se complica y empieza la III Guerra Mundial, he memorizado "¿Qué haces, imbécil? ¿No ves que soy de los vuestros?" en 143 idiomas y 247 dialectos.



¡Qué bonito todo!

O sea, yo creo que hay que saber encontrar la poesía incluso en los momentos más sencillos y cotidianos. ¿Qué hay más íntimo y dulce que una conversación entre madre e hijo?

-¡Marcooooooooooossss!
-¿Quéeee?
-¡Ven un momentoooo!
-¡No puedo, mamá!
-¡Marcoooooooooos, que vengas!
-¡Que no puedo!
-¡Marcos, que como vaya yo te vas a enterar! ¡Marcoooooooos!
-¡Que no puedo, mamá, que estoy cagandooooooo!
Esto ha sucedido hace como una hora, lo oía (muy a mi pesar) por el patio de luces y también nos muestra lo íntimo y poético de vivir en una comunidad de vecinos. 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣

Qué años más malos llevamos - 7 (Diario de un cabreo constante)

Lección para hoy, 13 de noviembre de 2020 (reedición por motivos obvios):

Si una frase empieza por "No soy" u otro verbo en primera persona del presente de indicativo, seguida de cualquier adjetivo o definición y continúa con "pero", se puede ahorrar tinta eliminando la negación, el verbo y la preposición. Automáticamente, la frase se vuelve afirmativa y cobarde.
Veamos unos ejemplos:
1- No soy racista pero estoy harto de que los inmigrantes tengan/digan/hagan... Significado real : Soy racista, estoy harto de que los inmigrantes tengan/digan/hagan...
2- No soy machista pero me parece que las mujeres se han venido muy arriba... Significado: Soy machista, me parece que las mujeres se han venido muy arriba.
3- No defiendo a los maltratadores pero creo que muy a menudo ellas mienten. Significado; Defiendo a los maltratadores, creo que muy a menudo ellas mienten.
4- No soy homófobo pero me resulta desagradable ver a dos hombres besarse en público... Significado: Soy homófobo, me resulta desagradable ver a dos hombres besarse en público.
Se ha entendido bien ¿ verdad?
Pues eso...


Y justo antes de darle a "publicar" me viene a la memoria un comentario de Morgan Freeman que merece que le pongan en un altar; dice: “Odio la palabra homofobia, porque no es una fobia. Usted no tiene miedo, usted es un imbécil.” Voilà!

sábado, mayo 15

Ahora mismo

 "El orden establecido puede desvanecerse de la noche a la mañana. Los cambios pueden ser rápidos como el rayo. No se puede confiar en la frase 'Esto aquí no puede pasar'. En determinadas circunstancias, puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar"

                                                         Margaret Atwood - Introducción a "El cuento de la criada"

Y así nos luce el pelo...

 -Señor, señor, se acerca una fuerte borrasca con nevadas generalizadas y considerable bajada de las temperaturas. ¿Quél hacemos?

-¡Rápido! Suban un 27% las tarifas eléctricas.    Ah,  y tráigame otro puro, López.


(Sí, sí, parece un chiste...)

viernes, enero 25

Pía - Pía

A veces mis enanitos de clase  me dejan K.O.  tendida en la lona y sin posibilidad de recuperación.
Por algo que me acaba de pasar, recordaba ahora uno de esos días, hará de eso... no sé, a veces la memoria me engaña, quizá siete u ocho cursos ya.
Era un grupo de entre seis y siete años y, con el fin de practicar con Word, con la búsqueda de texto e imágenes en Google y la inserción de lo encontrado en un único documento (aclaro que soy profe de Nuevas Tecnologías)  les había propuesto un ejercicio en el que tenían que definirse de algún modo a través de sus gustos: colores, aficiones, juegos, películas… con todo ello debían hacer un collage, una especie de redacción ilustrada. Es un trabajo similar al que hemos hecho otras veces con otros motivos (Navidad, Carnaval, etc.)  y que a ellos les encanta. Se enfrascan en la búsqueda y luego me razonan por qué una imagen y no otra.
En fin, que casi había acabado el tiempo y uno de mis bajitos, siete años, me dice alarmado: “Paloma, no puedo acabar. No encuentro nada sobre mi juego favorito”  Fui a mirar su pantalla y en la caja de búsqueda de Google figuraba el nombre de su juego: era “Pía-Pía”. Escrito así, con su guión y todo.
¡Agh, demonios! ¿Qué juego es ése?  Todos sus demás compañeros me hablaban de fútbol o de aventuras para la Nintendo Switch, el móvil  o la Play.  Y, servidora de ustedes, entre lo que juego yo misma y lo que me informan mis alumnos, tiene un Máster en "juegología", pero…¿Pía-Pía?  Ni  idea. Iba a decepcionar a mi enanito, así que había que investigar.
Me senté junto al peque y le dije, “venga, te ayudo a buscar, cuéntame qué juego es ése y de qué va”
-Paloma, -asombradísimo-  ¿es que tú nunca has jugado a Pía-Pía?
-Pues no, cariño, pero si me dices un poco cómo se juega, te ayudo a buscarlo.
Y mirándome con ojos de conmiseración, de pura lástima por esa mujer que en su vida había jugado a Pía-Pía, esa triste adulta que no sabe qué es divertirse, suelta:
-Jugamos cada día, pueden jugar varios, en el patio; uno es el que la para y tiene que píar a los otros que corren y si llegas a un sitio que es casa dices: "casaaaaa" o "salvaadooo" y eso…
-Ah, ¿te refieres a jugar a pillar?  ¿Al pilla, pilla?
-Claro, te lo estoy diciendo hace rato:  ¡Pía-Pía!
Y sí, tenía razón: pobre adulta que ya ha olvidado, como la mayoría de los niños, lo divertido que es jugar a Pía-Pía en el patio y que hay vida más allá de Play Station.

Apología de la felicidad

Tiempo atrás, un conocido me preguntaba si resulta más sencillo escribir poemas estando triste o feliz. Le respondí que, en mi caso particular, no hago demasiadas diferencias: la poesía es sentimiento ,el que sea, pero le acompañé una frase que leí a Sabina en una entrevista en un periódico hace unos años.
Le preguntaban por el motivo de que hubiese contado con Benjamín Prado para componer las letras de las canciones de su último disco y respondía el maestro que la felicidad no le inspiraba, así que aprovechando la fiesta de celebración de su aniversario número sesenta, se acercó a su amigo y:  "Benja, no me sale nada. La felicidad está matando mi creatividad. Préstame algo de tu cabreo emocional"
Vale, pues después de darle vueltas llego a la conclusión de que no es exactamente así, es simplemente un tema comercial. Marketing puro. Y Sabina miente como un bellaco. Ni más ni menos.
Las mejores canciones de la historia han sido siempre canciones de amor, sólo que le llamamos “de amor” a las canciones de “desamor”. Nos sentimos de algún modo identificados con el protagonista de la historia, lloramos con él su pena, su tristeza y nos parece que lo nuestro es menos grave. Sentimos que el cantante sufre aún más su carencia que nosotros y nos la grita desesperado.
Resumiendo, que salvo en contadas ocasiones, nos apetece más oír que Loquillo “para ser feliz quiere un camión” que la alegría que representa el hecho de que “Mi jacaaaaa galopaycortaelviento cuandopasaporelpuerto camini-chin pun-to de Jeréeeee”
Y tiene su lógica. Imaginemos por un momento que encontramos a un conocido por la calle:
-¿Qué tal fulanito?
-Ya ves, tirando.
-Pues yo de coña, oye. Me han doblado el sueldo, trabajo menos horas, me acabo de comprar un chalé con piscina y ¿ves aquella rubia de allí?
-¿La guapa?
-Ésa, pues es mi señora. Desde hace dos meses. Somos taaaannn felices!!
-Psss…qué bbbien. Malegro...
Ahora sinceramente ¿Alguien se siente feliz de verdad por ese imbécil? ¿No dan ganas de partirle la cabeza con el primer ladrillo que encontremos? ¿No apetece realmente decirle que se meta su felicidad por donde le quepa? ¿A que sí?  Pues eso sucedería si a partir de hoy Sabina, Serrat, Alejandro Sanz o Calamaro empezasen a deleitarnos con sus alegrías personales, con lo felices que son con sus hijos y parejas, lo bien que viven en sus “chaleses” y lo mucho que ligan con sólo pestañear. Resultado: iban a vender un churro.  La única a la que le salió medio bien la jugada una vez fue a Paloma San Basilio con aquello de “Juuuntos, un día entre dos parece mucho más que un díiiaaa” y por si acaso no repitió el tiro, que no estamos acostumbrados a tanta alegría frívola.
Ahora la misma conversación, con otro tono:
-¿Qué tal fulanito?
-Ya ves, tirando. ¿Y tú?
-Hecho una mierda, de verdad. Hecho polvo. Me han despedido tras quince años en plantilla y con una porquería de finiquito, ahora estoy en juicios y tal. Pero no es eso lo peor. Jo! Llego un día a mi casa y me encuentro con que mi mujer se ha ido con un pavo cinco años más joven que ella y se me ha llevado a Jorgito.
-Chico, qué mal…
-Era la mujer de mi vida y mira…
-Sí que lo siento, de veras. ¿Puedo ayudarte de algún modo?
Claro que se le ayuda. Se le ayuda, se le abraza, se le invita a unas cañas y se hace lo posible para que el pobre chaval pase el trago lo mejor posible.
Y ojo, es el mismo de antes, ¿eh? no es que sea más amigo, ni menos. Es que ahora es más desgraciado que yo. Ahora es el protagonista de “Así que se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas” o de “Ella qui sap on és, ella qui sap on para” o incluso de “Para qué me curaste cuando estaba herío, si hoy me dejas de nuevo con el corazón partío”  Resultado: un éxito de ventas.
En resumen, que hacer apología de la felicidad no vende y todo esto nos demuestra que Sabina aparte de ser un genio de las letras es, además, un genio de los números y siempre supo de dónde sacar para los garbanzos.

sábado, agosto 18

¡Dos cortados!

Domingo 9 de noviembre  de hace ya unos añitos, no muchos.

Es el segundo entreacto de Madama Butterfly y tras haberme deshidratado llorando entre aria y aria, decidimos irnos a tomar un cafetito mi cuñá y yo.

Aunque estamos en primera fila, a un kilómetro de la cafetería del teatro, apenas ha llegado nadie y dado que tras la barra hay 4 o 5 personas, nos atienden de inmediato. Una señora bastante mayor nos sonríe amablemente mientras le pedimos dos cortados descafeinados con leche natural.

Al cabo de unos segundos regresa con un botellín de refresco en la mano y nos dice:

-¿La quieren de naranja o de limón?

– Emm…esto…eran dos cortados descafeinados y, si puede ser, con la leche natural, gracias.

– Ay, sí, sí, nenas…ahora se los traigo.

Van pasando los minutos, la cafetería ahora ya está llena de gente tomando refrescos, copas de cava, incluso cortados y nosotras mirándonos con cara de bobas y pensando si Pinkerton y Cio Cio San tendrían el detalle de esperar  aún un ratito.

Se acerca un señor tras la barra y se dirige a las personas que están a nuestro lado:

-¿Qué van a tomar?

-Mire, creo que estas dos chicas de aquí llevan un buen rato esperando.

Y nosotras:

-Sí, sí mire: le hemos pedido un par de cortados a aquella señora de allí, pero no los ha traído aún.

-¿No les ha servido?  Mmmm… Fulanita, ¿no les has puesto los cortados? (Cuchicheos raros entre ellos, yo creo que hablaban de la Fanta de limón que la mujer pretendía servirnos) Bueno, no se preocupen, se los traigo de inmediato.

-¡Meeecccc! (Dios. Primer aviso para volver a la sala)

Y yo:

-Cuñá, te voy a hacer una pregunta absurda: ¿le hemos dicho a este otro señor que lo queríamos descafeinado?

-¡Agh! ¿Y lo de la leche natural?

Tras interminables minutos aparecen los dos cortados, con todita su cafeína y ardiendo. Imposible acercar los labios al borde y desde luego ni pensar en tragar esa lava abrasadora que cauterizaría cualquier úlcera o lesión interna a su paso.

-¡Meeecccc! (Ayayayayayayyyy)

-Cuñá ¿te queda mucho? (casi sin voz debido a las quemaduras de primer grado)

-No,no mucho. La mitad. (apenas audible, la pobre) ¿Y a ti?

-A mí es que ya me da lo mismo, he perdido la sensibilidad en la lengua hace rato.

-¡Meeecccc! (¡¡Aaaagghh!!)

Corriendo desesperadamente para llegar a nuestras localidades antes de que el ridículo nos impida volver a sentarnos si llega a sonar la primera nota; cabreada, y con la garganta abrasada  sólo puedo pensar que la próxima vez que vaya a la ópera, pido directamente una Fanta de limón. Helada.

El ataque

Lo peor fue la sorpresa. En estos casos siempre es la sorpresa.

El día había amanecido brillante, caluroso, asfixiante, pero lo estábamos sobrellevando con la resignación del que día a día sufre el mismo asedio; del que se acostumbra a la misma indumentaria, a la misma pesada carga que hay que arrastrar de posición en posición.

Reinaba una tranquilidad aparente aunque en ningún momento habíamos dejado de estar alertas. Va con el oficio.

Yo me hallaba en la retaguardia, un poco a cubierto junto a unos arbustos. Unos olivos nos ofrecían su sombra tan necesaria como el agua que, hallándose a pocos metros, no podíamos beber. Nadie osaba moverse, el día iba a ser largo y era preciso tener planeado hasta el último de los movimientos.

Así y todo, la mañana iba transcurriendo sin novedad. Si alzaba un poco la vista de los papeles que me ocupaban, podía ver a algunos  de los otros grupos junto a sus mandos. Todos ellos agazapados en sus posiciones, quizá demasiado relajados para el momento, indolentes incluso.

De repente, no sé bien cuál fue el motivo, una voz de alerta sonó en mi mente; la experiencia es un grado, dicen, y en ese instante yo pude oler el peligro.

Dejé la documentación a un lado y rápidamente reuní a mi gente para expresarles lo que, en ese momento era más una intuición que una certeza.

El horizonte estaba limpio, no se veía más movimiento que el de algún miembro de los grupos que nos acompañaban: desplazamientos lentos y sigilosos, conocidos, pero así y todo…

Percibí en las miradas de los míos un leve signo de incredulidad, podía oírles pensar: "tantas horas al sol empiezan a hacerle mella en el cerebro" pero, al fin y al cabo, eran del oficio también así que inmediatamente se pusieron manos a la obra. Desde mi posición les oí empezar a repartir órdenes, moverse, apresurarse.

Mi gente y la de Constans fueron los primeros en alcanzar las nuevas posiciones, replegados en los parapetos. Casi a salvo.

Tuve miedo, lo admito. Veía la lentitud con la que los demás hacían lo propio, cada segundo se me antojaba eterno y toda la escena parecía ocurrir como en  una película a cámara lenta mientras mi sexto sentido me impulsaba a gritar: ¡Todos a cubierto!  ¡¡Ahora, demonios, ahora… a cubierto!!

Y entonces ocurrió:

Al principio caían como lanzadas al azar, como sin demasiada convicción. Sólo unos pocos recibieron su impacto, los que aún estaban lejos de las posiciones seguras. Pero inmediatamente el ataque se recrudeció, la zona se convirtió en una trampa y nadie estuvo a salvo.

Asistí impotente a la caída de varios de los más jóvenes, aquello era una locura… Gritábamos todos: de puro terror unos, apremiándoles otros.  Yo había puesto a salvo a unos cuantos y seguía desgañitándome, gritando, cubriéndoles sin saber exactamente cómo ni con qué, ya que no conseguía ver el origen de aquel infierno que caía sobre nosotros. Estaba casi al límite de mis fuerzas.

Unos segundos después estábamos casi todos a cubierto, asustados aún, mirando en todas direcciones pero medianamente seguros en el refugio. Era un buen momento para reagruparse. Hicimos un rápido recuento de bajas y di gracias al constatar que eran mínimas.

De pronto se oyó un grito agónico: "¡NOOOO!" y pude ver atónita como uno de los nuestros corría desesperado hacia uno de los bultos informes que se hallaban en campo abierto, a unos metros de nuestra posición. Nadie pudo detenerle cuando se abalanzó y cubrió con su propio cuerpo aquella masa empapada.

Por un segundo, como si el cielo quisiese ofrecer una tregua, todo fue silencio. Todo fue quietud, nada se oía excepto su voz gritando:

– Coño, Jonathan, que te dije que te trajeses pal entoldao las bolsas con las toallas, que mira como se han puesto con la lluvia. Con la que está cayendo y tú ahí atontao, que a ver con qué nos secamos ahora pa ir a casa. Anda pasa palante que tu padre te va a poner bueno.

Volvió empapada hasta el toldo de la terraza del restaurante donde nos habíamos cobijado los demás en cuanto empezaron a caer las primeras gotas, algunos dejando en la huida toallas, ropa, revistas, etc.

Traía en una mano una bolsa enorme que soltaba agua por todas las fibras y con la otra mano sujetaba a un chaval de unos diez años que miraba asustado a su madre, sabiendo que se la iba a ganar en cuanto no hubiese público.

La mujer se sentó en una butaca de plástico  frente a la piscina, encendió un cigarrillo y nos miró a todos con expresión de triunfo, la expresión del que se lo juega todo a una carta y vuelve victorioso:  El rostro del héroe.

domingo, octubre 23

Buitres

No lo entiendo, yo creo que deben ser como los buitres. O supongo que tienen un radar , algo de eso debe haber. Revolotean sobre la presa y ¡zas! en cuanto muere, se lanzan. 
A lo mejor es como lo que me pasa a mí con las pizzas, que las meto en el horno y sé cuando están a punto por el olor.
No sé, algo de eso debe haber porque hay una serie de personas que me maravillan con sus capacidades extrasensoriales. Me explicaré:
  • Caso 1- Vivo frente a una plaza en el centro de la ciudad, eso implica que hay bofetadas por un aparcamiento; pues miren ustedes: tengo una vecina que según enfilo la calle principal y veo a lo lejos una plaza libre, aparece ella no sé de dónde y aparca. Da igual las veces que saque el coche, siempre está ahí. Huele los huecos vacíos. Yo la imagino en la barandilla del balcón, fuertemente sujeta con las garras mientras mantiene el coche en doble fila y observando atenta la calle y las evoluciones de los demás vehículos. Cuando alguno hace amago de salir del aparcamiento, alza el vuelo y en círculos desciende hasta su coche. Para cuando el otro empieza a moverse, ella está ya en paralelo y con el intermitente puesto mientras yo, de lejos, me desespero sin dejar de sorprenderme una vez más.
  • Caso 2- Los vehículos de las funerarias. Suena macabro, pero es así. En esta zona los accidentes de tráfico son, por desgracia, terriblemente habituales y no resulta extraño toparse con alguno de vez en cuando; normalmente al pasar junto al lugar de los hechos me suelo encontrar con la ambulancia o el coche de los Mossos d'Esquadra, incluso algún helicóptero en casos graves. En otras ocasiones, ni siquiera eso, ha ocurrido hace muy poco y es el vehículo de emergencias médicas el que me adelanta a velocidad de vértigo dirigiéndose al accidente. Hasta ahí todo normal, pero, ¿por qué a veces tras la ambulancia aparece, no se sabe de dónde, el lúgubre furgón de alguna empresa de pompas fúnebres? ¿Cómo consiguen llegar a donde ha habido fallecidos antes incluso de que un equipo médico sepa que los hay? No, no exagero. Ya sé que parece que bromeo sobre un asunto serio, pero es que me resulta, cuando menos asombroso el hecho, aparte de ser de pésimo gusto. Se supone que deberían llegar al final, cuando ya no hay dudas, cuando un vehículo de atestados se ha hecho cargo del asunto. Pero no, llegan al principio y da la sensación de que esperan una presa. Resulta espeluznante.
  • Caso 3- En este caso sí que no tengo ninguna duda de que, o bien esperan agazapados como las hienas, o bien vuelan en círculos por las calles a la espera del incauto. En mi ciudad el aparcamiento es regulado por zona azul hasta en los campos de cultivo de las afueras. Aquí los conductores pagamos incluso cuando vamos andando, pero afortunadamente el horario es bastante cómodo, por lo que no se empieza a abonar la zona azul hasta las 10 de la mañana, es posible que  para ajustarse a los horarios de apertura comercial. Por el mismo motivo, los agentes que controlan los vehículos no empiezan su labor hasta esa hora.  El caso es que el otro día salí a hacer unos recados a las 8.30, convencida de que a las 10 habría terminado y estaría de vuelta en casa, así que -evidentemente- no puse ticket.  Bien, pues por jugarretas del destino (y porque en el banco delante de mí tenía a una señora haciendo TODAS las operaciones bancarias del mundo)  cuando conseguí llegar junto a mi coche eran ya las 10.07  ¡Aggh! multa, tenía multa. Vale, de acuerdo, yo llegué 7 minutos tarde pero ¿cómo llegó el agente hasta mi coche en tan poco tiempo? esa calle mide más de un kilómetro , y aunque haya un agente por acera (que no sé si lo hay) son cientos de coches a revisar, cientos de parabrisas en los que buscar el papelito, y cientos de papelitos en los que comprobar si la hora es la correcta. ¿Dónde estaba? ¿Tiene poderes extrasensoriales?  Por suerte puedes anular la multa pagando 8 eurines antes de una hora (o algo así, que no recuerdo)
En fin, yo sigo convencida de que todo esto tiene truco, estoy pensando seriamente en escribir al programa del señor Iker Jiménez aportándole datos para que inicie una investigación.  En todo caso, a estas horas la vecina me ha vuelto a pillar el aparcamiento.

El bueno, al final, se va con la rubia.

Sé que soy tozuda, muy tozuda, tremendamente tozuda, pero cuando tengo razón, la tengo.
Verán ustedes: tiempo atrás, en el blog de una conocida, se hicieron un par de comentarios sobre las películas basadas en novelas, se hablaba de una en concreto y se "desvelaba" el final de la novela, que la autora del blog estaba leyendo aún. Debido a eso salió a relucir la poca gracia que suele hacer que alguien cuente el final de una película. Lo de los spoilers y tal, vaya...
Charlando aparte días más tarde con unas amigas, salió el mismo tema casualmente y una de ellas me decía que es una costumbre espantosa la de contar los finales de las películas a quién no las ha visto aún y ella, muy enfadada decía: "Si sé como acaba una película NO VOY a verla jamás, nunca. Pierde toda la gracia"   
Entonces yo le contesté que exageraba un poco, que todos hemos visto películas cuyo final conocemos, le puse el ejemplo -a modo de broma- de Jesús de Nazareth o de La Pasión, películas en la que antes de entrar, todo el mundo sabe que el bueno muere al final y volvió a insistir en que ésa era, quizá, una excepción, que en realidad NADIE va a ver películas de las que se conoce el final de antemano.
Ay, ése NADIE, ¡como me escoció!  ¿Cómo que nadie? 
Sin ir más lejos, ¿qué pasa con el cine histórico?  Todos sabemos -más o menos- lo que pasó realmente, entonces ¿Todas estas películas qué? ¿Nadie fue a verlas?

Veamos primero las de griegos y romanos:
  • Troya (lo del caballo nos lo contaban en el cole, de pequeños, aunque sin el aderezo de Brad Pitt, Sean Bean, Orlando Bloom y Eric Bana, que le dan color a la cosa)
  • La caida del Imperio Romano
  • Los últimos días de Pompeya
  • Atila, Rey de los hunos
  • Alejandro Magno
  • Espartaco
  • Cleopatra
  • Ben Hur
 Ahora las basadas en la vida de Jesús: (De éstas no sólo sabemos el final -que el bueno muere- sino toda la trama...)
  • Rey de Reyes
  • El beso de Judas
  • La Túnica Sagrada
  • Barrabás
  • Jesucristo Superstar
  • La Historia más grande jamás contada
  • Evangelio según San Mateo
  • Los Diez Mandamientos
  • El Mesías
  • Jesús de Nazareth
  • La última tentación de Cristo
  • La Pasión
 Ahora las biográficas:
  • Teresa de Calcuta
  • Zapata: el sueño del héroe.
  • Aguirre: la cólera del dios.
  • Salvador Allende
  • Juana de Arco (dicen que al final la queman, pobre)
  • El Cid
  • Una mente maravillosa
  • Patton
  • Amadeus
  • Evita
  • Buffalo Hill
  • Los Borgia
  • Sanson y Dalila
  • Juana La Loca
  • Wyatt Earp
  • Shakespeare in love
  • Robin Hood
  • Camaron
  • Chaplin
  • El diario de Ana Frank
  • Gandhi
  • El Lute
  • Llamame Meter
  • Ray
  • Modigliani
Y unas cuantas más referentes a hechos históricos (por no abusar)
  • La Marsellesa
  • Exodo (Al final consiguen llegar a Israel)
  • Los primeros juegos Olímpicos
  • Pearl Harbour
  • Titanic (Y el barco se hunde!!!)
  • Apolo XIII
  • El hundimiento
  • El nacimiento de una nación
En fin, lo dicho, por no abusar, pero a ver...¿Hay alguien aquí que no haya visto NINGUNA de estas películas por que ya saben como  acaban?  Pues me hacen el favor y se lo dicen a mi amiga.
Gracias.

Como diría Mafalda...

Nunca antes (ni después)  un autor puso en boca de un niño tantas certezas, tanta reflexión y tanta crítica ácida y punzante. 
De niña a veces no entendía realmente el trasfondo que había tras los comentarios de Mafalda, Felipe, Susanita y los demás, pero creo que eso agudizaba ma percepción y me ayudaba a entender el mundo, a dejar de lado la visión simplista que nos rodea a menudo.
Mafalda cumplió 52 años el 29 de septiembre. Nacida en 1964 curiosamente como imagen de una marca de electrodomésticos,  pronto ella, sus padres, sus amigos y su tortuga Burocracia, se mudaron a uno de los principales periódicos argentinos y pasó por tres publicaciones más antes de que su papi, Quino, dejase de dibujar la tira cómica en 1973 y nos dejase un poco huérfanos tras sufrir los rigores de la censura. 
Desde entonces, Mafalda  ha recorrido el mundo (traducida a 30 idiomas) en forma de cómic propio, de película de animación e incluso de  juego para ordenador. 
Hoym Nafalda existe en eBook, tiene cuenta de Facebook, Twitter y Pinterest y, desde el 2012, sitio web oficial, así como aplicación para iPad. ¿Quién se lo iba a decir?
A lo mejor nos conviene, por un rato, releer a Mafalda. A lo mejor, habría que "educar" a la clase política en su lectura y no apetecería tanto  decir aquello de "paren el mundo que yo me apeo"
Un abrazo y mi agradecimiento personal a Quino ;)

 
  • Y, claro, el drama de ser presidente es que si uno se pone a resolver los problemas de estado no le queda tiempo para gobernar
  • No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito
  • Cuando sea grande voy a trabajar de intérprete en la ONU y cuando un delegado le diga a otro que su país es un asco yo voy a traducir que su país es un encanto y, claro, nadie podrá pelearse ¡y se acabarán los líos y las guerras y el mundo estará a salvo!
  • Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse a sí mismo en toda la vida... Y encima pretenden que uno quede como inteligente...
  • No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta...
  • Todos creemos en el país, lo que no se sabe es si a estas alturas el país cree en nosotros.
  • ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!
  • ¿No sería mas progresista preguntar donde vamos a seguir, en vez de dónde vamos a parar?
  • ¿No será acaso que ésta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?
  • ¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?
  • Dicen que el hombre es un animal de costumbres, mas bien de costumbre el hombre es un animal
  • Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo Importante
  • ¿Y por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en éste?
  • Cada Ministerio con su mini-histeria
  • ¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?
  • Amo a la humanidad, lo que me revienta es la gente. (Susanita)
  • ¿Y por qué justo a mí tenía que tocarme ser yo? (Felipe)
  • No dejes para mañana el tratar de encajarle a alguien lo que tienes que hacer hoy (Felipe)
  • ¿No es increíble todo lo que puede tened adentro un lápiz?  (Guille)
  • ¿Y si antes de empezar lo que hay que hacer, empezamos lo que tendríamos que haber hecho?
  • Trabajar para ganarse al vida esta bien pero por que esa vida que uno se gana trabajando tiene que desperdiciarla trabajando para ganarse la vida (Miguelito)
  • Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista (Libertad)
  • Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo (Libertad)
  • ¿Porqué complicarse la vida con los problemas del país, cuando la solución más simple es solucionarlos? (Libertad) 
  • El noticiero:-Nuevamente se halla reunida en Ginebra la comisión que trata de lograr un acuerdo sobre desarme nuclear.
Susanita:-¿Ginebra es la capital de Suiza?
Mafalda:- No, es la capital del fracaso.

jueves, marzo 31

Entrar en bucle

Servidora de ustedes por la calle, de compras y pensando en mis cosas. De repente, una señora a la que, lo juro, no conozco de absolutamente nada, se me echa encima y me abraza con una sonrisa de oreja a oreja y:
-¡Nena! ¿Qué tal, guapa?  ¡Cuánto tiempo sin verte!
Yo pienso que sí, que efectivamente debe de hacer mucho tiempo porque ni puñetera idea, pero como que además de muy despistada, estoy muy bien educada, le sigo la corriente por si acaso.
-Pues ya ve usted, bien… de compras aprovechando el buen tiempo.
-¡Qué alegría me ha dado encontrarte!  Y tus padres, ¿qué tal están?
(Aquí ja me suena la alarma y empiezo a sospechar que, o me confunde con otra persona, o -efectivamente- hace mucho que no nos vemos, porque mi padre hace ya unos cuantos años que falta, pero, en fin, sigo)
-Bien, mi madre con sus cosas y…
-¿Y tu hijo?
-Hija
-No, el chico, tu hijo
-Es chica, tengo una hija.
-Emmm…mya, estooo  y ¿qué tal?
– Muy bien, estudiando con muy buenas notas.
-¿Y el chico?
-Chica, es una chica.
-Pero también tenias un niño, ¿no?
-Niña, es una niña.
-Ah, claro, el otro debe ser ya mucho más mayor…
Y esto, señores,  es lo que en informática se conoce como entrar en bucle.

domingo, marzo 27

¿Educación?

Hoy voy a romper una lanza en favor de un colectivo que últimamente está recibiendo bofetadas ( figuradas y reales) desde todos los ángulos. Me refiero a los maestros/educadores/enseñantes/docentes/formadores (táchese la expresión que no esté de moda)
Dejo claro ante todo que NO soy maestra, por lo tanto, NO padezco de corporativismo. Lo que sí soy es madre y como tal me veo obligada a entonar un mea culpa en nombre de la mayoría de nosotros.
Todo viene a raíz de una conversación que oí tiempo atrás en una cafetería, mientras me tomaba mi cortadito. En la mesa de al lado se conversaba sobre las agresiones sufridas por un profesor a manos de un "angelito" de quince años y las sufridas por una niña de trece a manos de tres de sus compañeras, con el resultado de pierna rota. Se debatía en la mesa sobre las causas que llevan a nuestros vástagos a cometer semejantes barbaridades y entonces una de las parroquianas del local ha dicho LA FRASE: "Si es que no sé como les educan en la escuela".
En ese momento me ha dado un calambre en la mano que sujetaba la tacita del cortado y un poco más y me lo tiro por encima.
Vamos a ver, señora: ¿Cómo que "educar en la escuela"? ¿yY para que estamos usted y yo?  ¿Para tomar cortados mientras otros lidian con nuestros herederos?
Nuestros hijos, en Primaria,  van a la escuela 5 horas lectivas (en Catalunya, el resto que me rectifiquen, porque no estoy segura)
¿De verdad alguien pretende que, aparte de enseñarles Naturales, Sociales, Lengua Castellana, Lengua extranjera, la Lengua autonómica que proceda, Matemáticas, Religión (o lo que sea), Música, Educación Física y sacarles de paseo de vez en cuando, encima les eduquen y nos ahorren el trabajo?
Y si tienen que educarles, ¿De acuerdo con qué ideas? ¿Estaremos conformes después con esa educación -que digo yo que tendrá que ser en la hora del recreo- o nos quejaremos también de eso?
Señora, nuestra labor  y nuestro deber como padres es educarles, proporcionarles unos valores, un marco de convivencia, unos principios de actuación ante la vida. Los maestros nos ayudan en esa tarea unas horas al día, y completan esa educación con unos conocimientos que nosotros quizá no podemos darles, pero lo que no podemos hacer es soltar el niño a las nueve de la mañana en la puerta del cole y recogerlo a las cinco pretendiendo que, aparte de saber resolver raíces cuadradas, tenga clarísimos los principios de convivencia y sepa discernir entre lo que está bien y mal, y así nosotros, los papis, llegando a casa podamos sentarnos tranquilamente a pelar judías o ver el partido con un "calla niño, que no oigo" como todo tema de conversación con nuestro hijo.
Sí, sé que esto último está un poco sacado de quicio, pero en realidad es que estamos haciendo eso, descargar en la escuela toda la responsabilidad de la educación de nuestros hijos y pedir luego explicaciones de lo que falla.
Y lo peor del caso es que tampoco colaboramos con la escuela cuando son los centros los que toman la iniciativa: charlas informativas vacías, asambleas de padres con una cuarta parte de asistentes, asociaciones de padres que pueden hacer sus reuniones en una mesa de cafetería de tan escaso que es el número de ellos (Doy fe)
Cierto es que nuestro trabajo nos absorbe, que necesitamos un tiempo para nosotros, pero también lo necesitamos para nuestros hijos.  Lo necesitamos con ellos y para ellos. Para aprender a enseñarles, para saber valorar y como valorarles y para comprender que trabajaremos mejor en grupo: maestros y padres, en vez de atacarnos mutuamente y tirarnos la pelota de uno a otro tejado, mientras ellos -los niños- nos miran unos, y se pierden otros.
Quiero añadir un dato que me maravilla sobre la agresión que comentaba al principio. Mientras el chaval de 15 años agredía al profesor y le daba patada tras patada, su novia -otro angelito de la misma edad- lo grababa todo con el móvil con la sana y educada intención de venderlo a la prensa, pedían unos cien euros. Bien, aparte de los expedientes reguladores que procedan, la primera medida ha sido expulsar a la niña del centro. ¿Reacción de la mamá de la enanita? Poner el grito en el cielo y pedir explicaciones de por qué se expulsa a su hija. Si eso no ilustra lo que he expuesto más arriba, si eso no evidencia graves problemas educativos en esa familia, sobreprotección para unas cosas y dejadez para otras, es que realmente yo vivo en el error. Y así nos luce a todos el pelo.

Idoneidad

¡Que te calles ya, joder!
Con un respingo, aparté los ojos del escaparate que estaba mirando para ver quién había soltado semejante lindeza. Era un hombre de treinta y pocos, alto y fuerte pero sin gracia. Empujaba una sillita de bebé en la que iba sentada una niña de un par de años a lo sumo, y caminando junto a ella, sujetándola con su manita morena, un niño un poco mayor, quizá tenía ya los cuatro años. El exabrupto iba dirigido a él que hacía amago de echarse a llorar en cualquier momento.
Siguieron caminando y yo detrás de ellos, a pocos metros. No oía sus palabras, pero los gestos indicaban que el pequeño pedía algo a su padre y este se lo negaba. Se deducía también que la escasa paciencia de aquel hombre estaba a punto de desbordarse.
Y se desbordó. 
Llegados a un semáforo, el niño rompió por fin a llorar y en ese instante su padre le cogió por el brazo desde su altura, empezó a zarandearle bruscamente y le soltó algo así como: “¡Que te calles ya de una puta vez, joder, que te voy a partir la jodida cara como no te calles!”
A esas alturas lloraban los dos niños, el padre arrastraba literalmente de la mano al pequeño, y al descubrirme mirando la escena atónita, me lanzó un par de miradas de esas que dicen “¿Quieres guerra tú también?”. Giraron en la primera esquina y les perdí de vista a los pocos metros. Ahí acaba la historia.
O empieza. 
Hace tiempo un amigo me comentaba sobre las pruebas de idoneidad que deben pasar los aspirantes a padres adoptivos. Viví esa historia muy de cerca hace unos años con una amiga mía que, a pesar de buen empleo, buen sueldo, buena educación y posición no reunía un requisito esencial para adoptar: tener un marido (o pareja o lo que sea)
Y yo me pregunto: ¿Todas los miles de familias monoparentales (de grado o por fuerza)  han pasado un test de idoneidad? ¿Todos los padres que en la calle zarandean y gritan a sus pequeños han pasado una prueba? ¿Alguno de los que somos padres hemos pasado alguna vez un control que garantice que vamos a saber ser buenos padres de nuestros hijos? ¿Hay un examen que asegure que no nos equivocaremos?
Los hijos, propios o adoptivos (que viene a ser lo mismo) solo necesitan una cosa: cariño. Nada más. El resto viene dado por la primera premisa. No creo que mi amiga amase más a su futuro hijo adoptivo con marido que sin él, ni que le cuidase más ni que le educase mejor, aunque faltase el referente paterno.
Sí, ya sé que a priori se trata de dar al niño las mayores probabilidades de bienestar. Se trata de garantizar un mínimo de factores que promuevan la felicidad del niño. Garantía de la que carecen los hijos biológicos. Garantía que no tienen el pequeño de mi historia y su hermana. La que no tienen los niños hijos de matrimonios que deben contemplar peleas y discusiones y acaban convertidos en armas arrojadizas en manos de sus padres. La que tampoco tienen los niños hijos de padres divorciados o alejados por mil circunstancias.
Los niños necesitan cariño, respeto, cuidados prioritarios y dedicación. Si hubiese una prueba que garantizase esa aportación, si hubiese un modo de asegurarles eso, el resto vendría rodado. Y seguramente más de un padre o madre biológicos suspenderían. El de aquella mañana seguro.